Aquel pueblo sin su energía, como pudo consiguió derribar a los satélites a fin de que no mandasen más muerte por todos los lugares y luego ellos se quedaron sin nada, pues no habían desarrollado energías alternativas y todo desapareció, y los pueblos vecinos acudieron a conquistarlos y a hacerles sus esclavos devolviendo el favor recibido por ellos durante miles de años.
Aquel pueblo poderoso fracasó, pero un hombre que había previsto unos años antes el peligro, estaba desarrollando algo totalmente diferente y que si le hubieran hecho caso, hubiera sido la salvación de su pueblo, pero como ocurre siempre, la burocracia y las envidias le hicieron tener que exilarse para poder trabajar, y aprovechando la gran mente que tenía para uso científico ideó un sistema por medio del cual adiestrando a la mente de los hombres adecuadamente podía conseguir cosas asombrosas.
Él mismo fue su propio ser experimental y así consiguió que su mente se abriera al conocimiento máximo y con la adecuada energía podía hacer prácticamente todo lo que el hombre necesitaba para vivir.
La verdad es que no entendí muy bien toda la explicación de Gat, pues él mismo había localizado al pueblo que se cree que eran descendientes de los conocimientos de aquel hombre que consiguió expandir su mente a niveles no alcanzados antes, y los había localizado después de la venida del viaje a la India, en donde había tratado de aprender los caminos de un Iluminado.
Gat vivió con ellos largas temporadas y cuando os estoy relatando estos acontecimientos ya había estado antes, así que para él, era fácil hablar y para mi difícil comprender, pues ponía un gran entusiasmo en sus explicaciones.
Cuando terminamos de hablar tuvimos que defendernos pues dos animales no muy grandes quisieron atacar a nuestros borriquillos, pero estos les dieron unas explicaciones que los otros entendieron bien y se marcharon aunque protestando por el dolor.
A la noche siguiente volvió Gat a hablarme del lugar donde íbamos a estar y me dijo que el pueblo vivía en el interior de cuevas aunque cultivaba las cosas en los campos cercanos y tenían animales y no tenían tesoros ni vivían para los lujos si no para aprender la sabiduría que ellos habían desarrollado y para practicarla.
Cuando le pregunté si podían curar a la gente me contestó que si, que podían hacer todo aquello que humanamente se necesitará, cuando le pregunté si podían resucitar a los muertos, me contestó que tan solo a aquellos que no les hubiera llegado su momento.Quise hacer más preguntas pero Gat, me dijo, espera que siento que alguien viene, y se levanto para defenderse, aunque ni los barritos ni yo habíamos sentido nada, a los pocos minutos apareció un hombre joven y saludó a Gat y a mi misma y le correspondí, y dijo que venía a guiarnos, pues habían visto nuestra llegada.
Aquello me asombró pensando que estaban muy cerca, le dije que si nos marchábamos y él me contestó que no pensara eso, que aun estábamos lejos, pero que el resto del viaje sería de otra manera.
Gat respetuoso le ofreció de comer y de beber y el otro rechazó y dijo que hacía poco tiempo había satisfecho sus necesidades, que no se preocupase, que el Gran Maestro nos estaba esperando, a mi pregunta de cómo podía saber que íbamos a venir, él contestó que lo sabía y no dio más explicaciones.
Aquello me asombró, pues yo misma nada sabía del viaje hasta que Gat me lo dijo, y yo misma decidí cuando acepté el momento de salir.Dormimos aunque yo estaba un poco intranquila,
El hombre se puso en un recodo de la montaña y sentándose sobre sus talones se quedó dormido, yo le pregunté a Gat, si no sería bueno ponerle una poco de ropa, pues venía ligero de vestimenta, con los brazos y las piernas al aire y Gat me explicó que ellos no sentían calor ni frío, pues tenían una piel de energía que les protegía.
Me dormí al final y cuando desperté me encontré en mi casa entre mis gentes y Gat aun no había regresado de su viaje, todo había sido un sueño maravilloso que había vivido junto a él.
Regresó a los pocos días y me traía la noticia de que quería que marchara con él a un pueblo cercano que había conocido.
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